Yo me tiré a uno de mis mejores amigos y estuvimos a punto de dejar de hablarnos para siempre. Se nos fue de la manos, yo por encoñarme con él y él por intentar zumbarse todo lo que se le ponía delante. La verdad es que al final me trató bastante mal y le dije que no quería verlo más. Pasado un año o así sin hablarnos ni vernos, un día me llamó para tener una charla conmigo. Se disculpó, me dijo un montón de cosas bonitas, que no quería seguir viviendo sin que yo formara parte de su vida y tal y cual y volvimos a ser super amigos. Y a acostarnos de vez en cuando. Y se convirtió en un follamigo con el que tenía muchísima confianza, podíamos pasarnos la tarde hablando de cualquier cosa, y que nos dieran las cinco de la mañana sin habernos liado, o sí. Según nos diera. La verdad es que era una situación bastante cómoda para los dos, hasta que yo me volví a pillar por él como una tonta, y él por mí no, y al final las cosas se fueron enfriando. Pero estuvimos «juntos» años. Por otro lado, se emparejó e incluso se casó sin dejar de tenerme ahí para romper su rutina (con el golpe para mi autoestima que eso suponía), y me terminó amargando la vida. Total, que mejor lejos. Me costó pasar el duelo, pero creo que ha sido para bien.
Si tenéis las cosas claras los dos y no os dejais llevar por el ambiente raro posterior, igual puede ser que salga bien.