Muy de acuerdo con A, 1234 y Sylvia. La autora se pasó gritando, pero no somos perfectos y todos perdemos los nervios en algún momento. La pobre abuela entiendo que no rige y me da pena de ella, pero lo de los padres y el novio es de traca, sabiendo que eso le pasa cuando sale a cenar. A la autora le han hecho una faena, y a la abuela la han puesto en una situación muy desagradable.
Aquí confundimos mucho accidentes con negligencia. Algo previsible que podía y debía haberse evitado fácilmente no es accidente. A mí me hacen esa faena y no sé cómo habría reaccionado, me gustaría pensar que mantendría la calma para no hacer sentirse mal a la señora, y muy probablemente no reclamaría la limpieza, pero esa familia no me vuelve a ver el pelo.
No sé quién lo ha dicho ya, pero toda la razón: las moralistas adalides de la empatía universal que siempre lo harían todo perfecto son las que sueltan más exabruptos en sus contestaciones. Curioso me parece.