Yo tuve unos vecinos jovencitos así. Todas las noches a las 23. Estos si que hacían ruido y el cabecero chocaba con la pared y retumbaba el bloque entero. Los primeros días estás desubicado y no sabes que hacer pero después nos lo tomamos a cachondeo y ya esperábamos la hora punta para partirnos de risa. Los fol..rines les llamábamos.
Mis hijos a esa hora estaban dormidos y no se enteraban.
Es cierto que yo le decía a mi marido que sonaba muy forzado… Esos gritos siempre como si fuera una película para adultos… No creía que fueran reales, más que fingían el uno al otro y justo al año lo dejaron y cada uno por su camino. En el sexo las cosas tan programadas y forzadas nunca son buena señal.