es que «eso» de lo que hablas no dura para siempre. Llega un punto en que esa persona se convierte en un miembro más de tu familia. Ni sientes enamoramiento, ni mariposas ni leches. Sientes que llegas a casa y está en tu hogar, que te escucha, te respeta, es un adulto funcional y le quieres.
Si tú planteamiento de vida es vivir de relación en relación, sintiendo mariposas y dejar la relación cuando dejas de sentirlas mejor dejalo ya y quédate sola.