¿Pero no te das cuenta de que si no se lo dices lo seguirá haciendo? Él no vive en tu cabeza. Si tu mayor miedo es que te tache de puritana, entonces es revisa el nivel de confianza con esa relación. Tienes que decírselo de manera natural, sin herir ni escandalizarte («me pone cero que me digas esas cosas, me corta el rollo y no disfruto todo lo que me gustaría disfrutar contigo en la cama, que me encanta follar contigo»). Y ya está.
No a todo el mundo le pone lo mismo. Conocerse sexualmente también es hablar de lo que te gusta y lo que no, cómo quieres que te toquen… y que sea mutuo, compartido y divertido. Es que de verdad, yo no sé para qué tenemos lenguaje los humanos…