Esos pensamientos intrusivos son muy característicos de la ansiedad y, probablemente, de depresión postparto, que no siempre se manifiesta con apatía o rechazo al bebé.
No te preocupes, si te has puesto en manos profesionales empezarás a notar cambios. Trabájalo con constancia, sin juzgarte. La maternidad al principio es durísima y agotadora, no duermes bien, comes a deshoras… Luego todo se va despejando un poco, pero hay que tirar de resiliencia pura. Además, si tienes pareja responsable te será todo más fácil. Mucho ánimo.
En cuanto a esos miedos sobre autismo, voy a contarte un poco mi vivencia por si te sirve y te tranquiliza un poquito. Mi hijo es autista, además, su condición le impide hablar. Su cerebro no está diseñado para el lenguaje oral. Tiene 7 añitos y he visto pocos niños tan felices con un abrazo, jugando a volar hojas, observando la lluvia, haciendo volteretas en la cama cuando cree que nadie lo mira… El aprende a su ritmo, experimenta la realidad de una forma única, ya sabe escribir, se comunica con una tablet y comienza a gestionar sus emociones casi mejor que yo. No es fácil, es muy cansado a veces porque requiere esfuerzo y dedicación, pero la recompensa es maravillosa. Nuestros desafíos como familia no son mejores ni peores que los de otras, simplemente, son diferentes. No te obsesiones con si será autista o no, lo más probable es que no. Pero si lo fuera, te aseguro que redescubres el mundo como nunca habrías imaginado. Es un viaje de aprendizaje y de transformación.