Y con tu comentario confirmas que te señalan la luna y tú miras al dedo.
No hablas de las necesidades de tu mujer, no has dicho de ella nada más que si está acomodada, que si se cree ser un premio, que si te carga a ti con las mierdas; de las de tus hijos, los comentas de paso como si estuvieran de relleno en tu casa; de tu aporte al funcionamiento de la dinámica familiar todo ambiguo y para ensalzarte: que «haces más cosas» y «eres un adulto funcional» (como si no fuera eso lo que se espera de cualquiera, como si fuera el atributo que te convierte en un partidazo)…
Ah, pero llegamos al tema sexual y sí le das mucha importancia y varias vueltas a «la apatía», «el sexo no está ni se le espera» (que imagino es tu problema principal), «falta de interés en mantener la llama» y tu solución pasa por echar un piropo al día, recitar un poema, apuntarte al gimansio y ponerte fit.
Madre, es que no se puede estar más centrado en uno mismo que tú.
Me gustaría saber la versión de tu pareja, me parece que omites datos importantes para quedar como víctima. ¿Qué edad tienen tus hijos? Porque igual la pobre esposa está todavía puérpera, o premenopáusica (pero qué más da, lo que importa es lo triste que estás tú porque no quiere sexo).
No haré asunciones sobre ella porque… ¡no das ningún dato objetivo! Pero como ves, el abanico es amplio.
Por tu parte: cero autocrítica, cero asunción de responsabilidades, cero insight, y locus de control externo.
Auguro mal pronóstico.