Lo que puede ocurrir es que algunas personas o familias seáis muy absorbentes. Mis cuñadas no son mis amigas ni tienen que serlo, no tenemos los teléfonos ni redes porque no tengo nada personal con ellas ni el deseo ni la obligación de tener una relación íntima, más allá de las cuatro veces que coincidimos al año en eventos familiares. No tengo ninguna responsabilidad con ellas y no admitiría que me pidieran cuentas sobre nada. Y nos llevamos estupendamente, precisamente por esto, porque cada una sabe cuál es su sitio. Y la relación de mi pareja con ellas sólo les incumbe a ellos. Y si tuvieran algo que reclamar, sería a él.