Entiendo tu enfado. Yo hubiese hecho lo mismo que tú. Me has arruinado la boda, no esperes arruinarme también la luna de miel. Estás en tu derecho de no volverle a hablar nunca más. Aunque espero por tu bien, que en un futuro te puedas reir de lo que pasó y de lo ridícula que fue. Un abrazo!