Tu rechazo a tu hermana no es un “problema tuyo”, es perfectamente racional y justificado. Estamos hablando de alguien que ha pegado guantazos, grita a los padres, maltrata emocionalmente a su hijo y crea tensión constante. No hay traumas escondidos ni secretos familiares místicos: tu hermana es tóxica, punto.
Perdonarla porque “es tu hermana” es una tontería moral que solo sirve para hacerte sentir culpable por reaccionar de forma normal ante un comportamiento abusivo. No tienes que sentir cariño por alguien que te hace sentir incómoda, amenazada o ansiosa cada vez que aparece. Tu rechazo es autoprotección, no un defecto de carácter.
En pocas palabras: deja de culparte y deja de intentar encajarla en tu vida si no quieres. Que sea familia de sangre no significa que tengas que soportar el caos que genera.