Efectivamente, batalla perdida. Pero tras coger otra faringitis, el médico me ha dado la baja para que me recupere. No he tenido ni que pedírselo, de momento estaré los últimos cinco días de agosto en casa, a ver si cambia las temperaturas y es más soportable para ellos, sin tener que matarnos a todas.
Ya me llevaba ropa de abrigo, pero igualmente ese frío intenso se me mete en la garganta y no hay manera.