Yo tuve dos hijas, cuando parecía que todo nos iba bien. Mi marido y yo con trabajo los dos, no nos daba para lujos pero pasábamos el mes y podíamos llevarlas al cine e incluso de vacaciones.
Llegó la crisis y los dos nos quedamos sin trabajo, y no cobrábamos nada más allá del paro.
Y salimos adelante, porque lo importante son las necesidades básicas cubiertas y amor. Siempre es más importante el amor que le das a tus hijos que los caprichos económicos. La ropa puede ser heredada, incluso los juguetes pero que tus padres formen parte de tu día a día, que te acompañen y jueguen contigo no tiene precio. Da igual lo que cobren tus padres. Conozco a niños hijos de padres con grandes trabajos y dinero a los que no se les hace apenas caso y se suple con ropa de marca o móviles último modelo y son más desgraciados que los hijos de padres pobres.