Te voy a citar a Amelia Tiganus, superviviente del sistema prostitucional: «No es lo mismo pasar la fregona que ser la fregona». Del mismo modo, no es lo mismo limpiar retretes que ser tú el retrete, que es lo que pasa con la prostitución.
Las enfermedades psíquicas y físicas que acarrean las mujeres prostituidas no las verás en ningún trabajo.
Así que, manolos, callaros un año.