Querida A, te escribo esto como hija de un borracho.
Mi padre hacía lo mismo que tú ex, bebía entre semana sin importar el día que fuera, los fines de semana aún más. Estaba sin trabajo y el poco dinero que entraba en casa se lo bebía. No sabía como estar con nosotros o con su mujer sin beber. En ocasiones se puso agresivo en ese estado, pero cuando no lo estaba era un hombre de la leche, amigo de sus amigos, trabajador, hasta a ratos diría que buen padre. Pero poco antes de tener a mi bebé acabe en urgencias por su culpa, porque el alcohol se apodera de él y de su vida, y ya no es ese padre, ni ese amigo, ni un poco la persona que conoces.
Por desgracia él no conoce a su nieto y yo le echo de menos, pero la seguridad de mi bebé va antes que nada y no podría tener paz mental si ese hombre estuviera cerca de él. Hagas lo que hagas, piensa que lo más importante es ese bebé, y que todo sea en su beneficio, tanto tenerlo, como no tenerlo, porque igual es más beneficioso para ti y para ese bebé no tener que vivir esta vida juntos si tu conciencia te dice que su padre ha de saberlo.
Te mando mucha fuerza y un abrazo enorme.