Las relaciones enganchan, son como una droga… aunque sepas que no te conviene, tu cerebro quiere esa dosis que hace que te sientas bien aunque solo sea durante unos minutos… pero luego te das cuenta de que sigues en la mierda y que no es lo que quieres. Ahora mismo es como si estuvieras con el mono… se fuerte, y poco a poco esa necesidad irá desapareciendo.