Nosotras teníamos una amiga igual que tú. Nunca podía, niños, trabajo, otros planes, familia, inserte aquí la razón que sea… Un día nos fuimos de cena y se ofendió porque no le habíamos dicho nada. Me faltó tiempo para mandarla a pastar. Mira, ya no tenemos que preocuparnos ni ella ni yo. De hecho el resto la siguen llamando pero, oye, sigue sin ir a ninguno de los planes. En fin…
Que los que no vais nunca, si un día no os avisan, no tenéis derecho a enfadaros. Proponed vosotros, avisad de que podéis porque las razones que fueran ya han desaparecido, pero no esperéis que la vida de los demás gire siempre en torno a vuestra disposición cuando no vais nunca. Lo siento, pero no tienes derecho a enfadarte.