Hay personas alcohólicas que nunca llegan a reconocer su adicción. Mi madre es un ejemplo: crecí en una adolescencia marcada por una madre ausente (aunque físicamente sí que estaba ) y alcohólica. Hoy, veinte años después, sigue sin admitirlo. Dejó de beber únicamente porque las circunstancias limitaron su acceso al alcohol; sin embargo, estoy convencida de que, si esas condiciones cambiaran, volvería a beber.
Después de tanto tiempo, dudo que algún día reconozca su problema. Y ese es el gran obstáculo: mientras no lo aceptas, nunca podrás buscar una solución. En tu caso, además, no se trataba solo de la adicción, sino también de conductas que rozan el maltrato psicológico: gritos, faltas de respeto, culparte de todo…
Por eso creo que el camino que has elegido es el correcto. Mantente firme. Te lo digo desde la experiencia de alguien que tuvo que crecer con un progenitor alcohólico: te marca para siempre.
Respecto a la custodia, si lleva tantos años bebiendo, es difícil que supere un examen médico. Mi madre todavía muestra secuelas físicas de su consumo. Aun así, te recomiendo reunir todas las pruebas posibles. Además, es posible que solo te esté amenazando para condicionarte, para que te eches atrás. Tú misma has comentado que constantemente pone obstáculos a la separación, pero no hace nada por mejorar la situación. Esto debería convencerte aún más de que no tiene intención de cambiar. Lo de la custodia parece ser, simplemente, otra estrategia para frenarte. Te está manipulando utilizando a tu hija y jugando con tu miedo a que él pueda quedarse con ella.
Mucho ánimo y fuerza: hazlo por tu bienestar y por el de tu hija.