Una estafa organizada (bien organizada) para que pagues como un primo tarjetas de juego, es más que evidente. A los hombres es sencillo sacaros dinero prometiéndoos sexo. Me sorprende que aun te preguntes si es una estafa o que te hayas dado cuenta de que el problema no está en acudir a la dirección y «que te roben», la estaba es el pago de la tarjeta y en la dirección llamarás al timbre de una casa de alguien que te dirá qué coño quieres que allí no hay ninguna estudiante alemana buenorra esperando a acostarse contigo.