Me pasaba igual a su edad. Odiaba a las chicas de mi clase y, cuando llegaba el verano, era mi tiempo de desintoxicarme de ellas y estar tranquila sabiendo que no tenía que verlas por un tiempo. Luego crecí, fui a la universidad, conocí más gente y ya hice mi grupo de amigas con las que me siento cómoda y una más. Yo no hablaba de este tema con mi madre porque, cuando lo hacía, siempre me salía con que yo era una antisocial y si no les caía bien por algo sería. En fin, al final el tiempo me dio la razón.