Lo siento mucho. Incluso a través de la pantalla se intuye que eres una buenísima persona. Te digo por experiencia propia que las relaciones de maltrato son muy complicadas y a veces las afectadas no nos dejamos ayudar, principalmente por vergüenza, por culpabilidad, por el engaño que la propia mente crea diciéndote que «no es para tanto». La intervención externa en estos casos es muy muy difícil mientras la víctima no detecta que lo es. Hiciste lo que estaba en tu mano, lo intentaste. Ojalá el mundo estuviese lleno de personas como tú.