A mí todo lo que hace tu hijo, con trece años, me sorprende cero. Es la adolescencia.
Sí me sorprende que, con trece años, pretendas acompañarle al instituto.
Todo lo que cuentas de tu hijo es una adolescencia normal. Lo que no es tan normal es que tú cuentes que te va a costar ponerle límites y no estar disponible para él.