Dar dinero o hacer un regalo en las bodas es más antiguo que la tos. A mis abuelos ya les dieron dinero. Era la manera de ayudar a los novios a iniciar su nueva vida y no se entendía como «pagarle» la boda a los novios.
Invitar también significa proponer a otras personas que te acompañen en un momento determinado, no significa necesariamente correr con todos los gastos: se espera un regalo como agradecimiento. A mí me parece espantoso acudir con las manos vacías, ya que siempre existe la opción de no ir.
No me he casado ni tengo la intención, por aclararlo.