Es cierto que esos materiales no es necesario comprarlos todos los años, que hay muchos que se reutilizan, pero entiendo lo que quiere decir la autora.
En mi infancia, en los años 90, ya se pedía bastante cosas. La situación económica y en general en mi casa siempre ha sido bastante mala, yo sufría cada vuelta al cole.
También sufría cuando me pedían algo extra, libros de lectura, etc. Menos mal que no era tan común lo de los cumpleaños que se celebran ahora, los disfraces súper currados, etc.
No digo que sea el caso de la autora, pero es verdad que hay familias que no se pueden permitir tanto o que no quieren gastarlo y al final se generan desigualdades entre los niños.