Mi tía vivía en el piso de abajo y por motivos importantes mi hermano y yo nos quedábamos solos de vez en cuando un par de días con 9 y 11 años, mi madre dejaba los desayunos, comíamos en el cole y cenábamos con mi tía, que iba viniendo a ratos a casa a ver que todo estaba en orden. A mi me encantaban esos días de ir un poco a nuestra bola, no me daba miedo estar sola y era un pueblo, salíamos a jugar y si pasaba cualquier cosa estaba mi tía, éramos responsables y nunca la liamos, de más mayores cuando eso pasaba mi gran «maldad» era que alguna amiga se quedaba a dormir sin decírselo a nadie y veíamos una película.
Un abrazo