Un día mi tía, que vivís a una hora de mi abuela y solos ir todos los fines de semana a ayudarla, descubrió que era incapaz de subirse a su coche y conducir. Le pasó así de la nada. Solucionó el problema yendo a ver a mi abuela en tren, pero no fue capaz de conducir, para ir a ningún sitio. Se subirá al coche y si cerebro se negaba, le daban ataques de ansiedad solo con la idea de conducir.
Bueno, paso bastante tiempo así hasta que viendo que nada cambiaba, decidió ir a terapia. Allí descubrió que en realidad no quería ir a ver a mi abuela, que aquello la agotaba física y emocionalmente, y el cerebro, que es retorcido, había buscado esa fobia a conducir como opción para librarla de ir.
Cuando algo nos produce un rechazo una intenso y no sabemos porqué..yo ahí lo dejo