Me siento muy identificada. Nos queda mucho que trabajar para superar esos miedos, querida. Porque, ¿sabes? Si realmente nos juzgan por nuestro aspecto y nos dejan por haber engordado, entonces es que nunca nos han querido, y nos merecemos algo mejor. Si nos dejan por eso, que se piren. No los necesitamos.
Es la eterna sensación de no ser nunca suficiente para los demás.
Ánimo.