Si conviertes la fiesta en algo cotidiano, al final deja de ser una celebración, pasa a ser un nivel de vida cada vez más exigente y complicado al que es difícil acceder cuando te haces adulto. Creo es importante enseñar a los niños a disfrutar de la monotonía, el propio almuerzo ya es un regalo que disfrutar y por el que estar agradecidos. Lo otro para mi es un envoltorio de apariencia que además me parece poco ecológico.
Quizá si te apetece y consideras que es importante puedes hablar con tu hijo y pactar hacer un almuerzo así de vez en cuando, una vez al mes o con la frecuencia que os parezca.
Un abrazo