Asincronía sexual. Cada uno tiene las ganas que tiene, y lo ideal es alcanzar un equilibrio en que ambos estén satisfechos… pero a veces no se puede, y surge una incompatibilidad como otra cualquiera.
Llegados a este punto, asumes lo que hay y solo te quedan dos opciones: o te conformas porque el resto de aspectos de la relación te compensan, o buscas tú felicidad es otro sitio.