Buenas noches:
He leido los nuevos comentarios, y algún otro hilo en este foro sobre la exclusividad.
La verdad es que estoy sorprendido el que en algunas relaciones nos estemos perdiendo su potecialidad y riqueza que pueden tener.
Vives la complicidad, comunicaión intima (cosas que no compartirías con amigos/as), intimidad sexual basada en cariño… y falta el compromiso.
El compromiso no solo es exclusividad, sino que es apuesta por construir una historia comun (si es posible, por que todo puede llegar a su fin), aportando y demandando al otro según tu personalidad para que esa relación crezca y te enriquezca a tí, y disfrutes viendo como aportas al otro.
Pues eso se pierde si no hay compromiso, apuesta.
Parece ser que esto esta al orden del día; hoy un conocido, de un antiguo trabajo con quien hablaba, me confirmaba que por conocidos, este tipo de uniones es lo normal hoy en su entorno y que es dificil encontrar una relación.
Pues que pena.
Yo lo que tuve con esta chavala parecía un inicio de relación; de palabra ha habido muchas idas y vueltas por su parte; y de hechos faltaría ese compromiso, sobre tdo entendido como apuesta, como verdadera apertura de tu ser al otro, hacerte vulnerable, mas que una fidelidad que no se si existió.
Pero fijaros, ¿no es esa apuesta, esa apertura progresiva de nuestra vulnerabilidad lo que puede hacer una experiencia digna de ser vivida una relación?, aunque un dia se llegue a acabar.
Lo otro, por muy molón que sea el sexo, bonita la intimidad, relajante la complicidad y el tiempo compartido, ya sea en persona o mediante telefono o wasap. no deja de ser un sucedaneo.
Por que lo bonito, valioso de una historia, esta no solo en lo disfrutado. sino en lo dado y apostado; no solo es el vertigo de la ilusión por el comienzo sino la voluntad de elección, centrarse y creación consciente de una historia común.
Me habéis escrito que el compromiso cuesta tiempo y dinero… creo que es lo menor de su coste; cuesta trabajo por parte de uno, elección consciente, y abrirse a posibles heridas. Pero lo otro, esas otras uniones o coincidencias ¿no nos quitan mas de lo que nos dan?, nos quitan tiempo de nuestras vidas, oportunidades, capacidad de crecer, de creer en los demas.
Me da pena. Me da pena de no haberme dado cuenta de ello, de lo que estaba no viviendo estos meses pasados; de haber confrontado a esta chavala que quise con sus propuestas que yo no entendí, o quise entender como me habéis escrito. Me parecía tan atificial esa otra interpretación de lo que teníamos.
Sería como inventar el agua en polvo. Un oximorón.
Es que miro para atras y sigo sin entender… parece mentira que fuera otra cosa distinta de lo que parecía ser y ¿para que fué así?.
¿Merece la pena simular todo eso solo para satisfacer un sentimiento de poderío de poseer al otro, de seducirle pero como algo desechable o transitorio hasta que llegue algo nuevo?, ¿el otro como un mero objeto?, creo firmemente que no. No me lo creo que a nadie le llene.
A veces la gente tenemos situaciones complejas: obligaciones laborales, hijos que dependen de nosotros, flecos de la vida; pero, justamente por ello ¿no merece la pena apostar por algo mas sólido en nuestras vidas?, aunque sea creándolo poco a poco, en la medida de las posibilidades de cada uno y del otro, con cariño, no solo por el otro, sino por el vinculo creado.
Sí, una noche la llamé mi Dulcinea.
Pena de máquina del tiempo.