Puede que tenga un problema sensorial y se un tema de texturas o puede que simplemente sea de poco comer.
En todo caso, lo que nuca se debe hacer es castigar por la comida, insistir, ni premiar. Hazle una evaluación sensorial para ver si tiene un problema y sino, déjale en paz.
Simplemente cada día ponle su plato ponte el suyo Y OLViDATE. No le mires, no le insistas, no digas en alto humm que rico está, no le ofrezcas otra cosas, no la amenaces. Déjala en paz. Cuando tenga hambre comera y cuando no, no y listo. Tú charla tranquilamente de cómo te ha ido el día, o de cosas que quiera hablar y no menciones nada de la comida. Y así para siempre.
Ahora mismo seguro que el momento de la comida es el momento más odiado y temido tanto por su parte como por la vuestra, y así, solo vais a perpetuar el problema y acabar causándole un transtorno con la comida. Hay que cambiar eso y que sea un momento agradable para todos