Madre mía, ya hay que ser pringada para creer que tú ganaste. Montar pollos y suplicar a un hombre que se quede contigo no es ganar, es quedarse con las sobras, ya que si ella quisiera él te habría dejado en cuanto se lo pidiera. Pero según tú ganaste en aquella ocasión, pues vale, te seguirás quedando con los sosainas que no tienen el nivel para que otras los vean como novios.