Irene, a día de hoy es ilegal meter a los alumnos con necesidades especiales en «colegios de integración». La educación consiste también en aprender a desenvolverse en sociedad, todos juntos y mezclados.
El único problema que veo con tu compañero sordo es que no hubiese más recursos para que su traductor estuviera presente toda la mañana y no sólo dos horas. Tu propuesta, ¿cuál es? ¿Meterlo en un colegio «de sordos»? Y cuando acabe de estudiar, ¿que lo contrate una empresa «de sordos»? Y ya de paso que viva en un gueto de sordos. Y así todas las personas que tienen alguna discapacidad, imagino… Las encerramos con «los suyos» para que no desentonen. ¿No entiendes que el objetivo es justamente el contrario, que puedan integrarse en lugar de quedarse aislados?