A ver, es que el sexo anal no es para todo el mundo. No tiene por qué gustarte hacerlo. El porno ha creado unas expectativas y una narrativa sobre esto que a las mujeres nos perjudica mucho.
Yo prepararía una cita con él, en plan cine, ir a cenar… un día relajado y divertido, para que no haya tensiones que os puedan enturbiar. Y saca tú el tema y díselo claramente: que no es cuestión de hacerlo con él o con otro, es que la práctica en sí no te agrada, no te pone y en el sexo no se puede hacer algo a disgusto. Que cada vez que insiste, tú te sientes como una muñeca con agujeros para su placer y no eres eso, sino una mujer con sentimientos y personalidad. Si tú respetas cosas que a él no le gustan (meterle el dedo en el culo, ver porno zoofílico, yo que sé), él tiene que respetar lo que no te guste a ti. La pareja es negociación y el sexo es una parcela más.
Creo que lo importante en el abordaje del tema no es saltar a la gresca y acusarlo, sino poner el foco en cómo te hace sentir a ti su obstinación con el tema. Así conseguirás que se sienta más responsable de sus propias actitudes y su forma de pedirte las cosas.
Y si después de esto sigue igual… o es sordo o gilipollas.