Meterte en un coche nuevo no es muy inteligente que digamos, al final es hipotecarse igualmente.
Y más cuando ya tienes uno, más bien es un capricho. Ah no! Espera, que es que no puedes entrar en el centro… Al final los que inventan estas leyes absurdas para obligarnos a comprar coches nuevos tienen su razón de ser, porque se ve que hay gente con la que lo consiguen.