Me siento bastante identificada, pero lamentablemente no tengo ningún consejo que darte, más allá de plantarte, decirles esto claramente y a partir de ahí, tomarte las libertades por tu cuenta aunque se monten unas grescas del copón. Y ver si acaban cediendo aunque, lo consigas o no, el peso psicológico y malestar que os va a suponer a todos, no lo quita nadie.
Claro que no es normal ni sano lo que hacen.
En mi caso, como soy de pueblo, para ir a la universidad me tuve que mudar y eso ya te libera bastante, aunque broncas hubo por doquier igualmente, y decepciones para ellos, y disgustos para mi; y claro, un ruptura de comunicación enorme, no les contaba prácticamente nada de lo que hacía más allá de los estudios, en los cuales cumplí religiosamente. Esto se acabará o mejorará cuando trabajes, porque quieran o no, tendrás autonomía. Te faltan un par de añitos. Suerte.