Me vais a perdonar, pero no es lo mismo tu madre que tu suegra. Yo a mi madre la quería y necesitaba cerca al principio, y a mi suegra, su necesidad de protagonismo y sus exigencias no. Así que solo dejaba que viniera y me ayudara mi madre al principio, hasta que estuve preparada para ver a mi hija en brazos de otra gente. Quien quiera que lo entienda y quien no, que se rasque, que para eso la que ha gestado y parido eres tú. Vamos, solo faltaría que tenga que ser tan blanco y negro todo: o vienen todos o no viene nadie, pues no, perdona, viene quien me salga del higo, que estaré chorreando leche por arriba y sangre por abajo tirada en el sofá con las hormonas rebotadas, posiblemente puntos, agotada y aprendiendo a ser madre, como para encima tener que poner buena cara y entretener al personal.