Dale un buen masaje de espalda, después por delante pero sin tocar genitales. Al acabar ponte a su lado y abrázale. Acaríciale el pelo mientras le besas, y si notas que algo se despierta ahí abajo échale una mano mientras seguís abrazados.
Eso despierta a un muerto, y una vez rota la mala racha tendrá ganas de intimar ambos más profundamente.