Yo doy gracias a Dios de que mi hijo no tiene ningún problema y me pongo en el lugar de los padres que sus hijos sí, y se me cae el alma a los pies.
Lo que le dijo el director no suena para nada a amenaza, sino que le estaba diciendo que fuese empática, porque ninguna de nosotras tiene el futuro asegurado. Y nadie sabe qué es lo que podemos necesitar el día de mañana.