El mal del siglo XXI es que todo el mundo crea que tiene derecho a opinar sobre todo. No señora no, si no tiene ni puta idea cállese la boca y no diga tonterías, que para tomar decisiones ya está quien sabe. Y si no le gusta, cambie de colegio a uno en el que no exista adaptación y le montas a tu hijo un aparheid a tu gusto.