Tras 6 años de tratamiento entre sanidad pública y clínica privada, pinchazos, hormonas y fecundaciones in vitro fallidas, mientras en mi entorno no paran de nacer bebés preciosos, dije basta. Es muy duro renunciar a un deseo tan grande, pero es destructivo caer una y otra vez. Apóyate en tu pareja y mucho ánimo. También hay vida más allá de la maternidad aunque ahora no lo veas.