Mi suegra es igual, y mucho peor aún. Nunca nadie se quejó ni le pusieron límites, ni su marido, ni su hijo, ni nadie. Todos callaban y tragaban y la dejaban hacer a su santa voluntad (como si le tuviesen miedo)
Mi marido abrió los ojos, pero prefirió no tener más contacto con ella antes que enfrentarla y ponerle un alto y cantarle las verdades a la cara.
Su marido se divorció de ella.
Y ahora como no puede controlarnos más, ni saber todos los pormenores de nuestro día a día, está que se sube por las paredes, el veneno la recome por dentro y solo piensa en venganza, y no deja de llamar a mi marido para recordarle lo mal hijo que es, que como una madre no hay nada y que el día que ella le falte para siempre ya se arrepentirá