Soy profesora y este año,por primera vez en 15 que llevo trabajando,no tengo ilusión. Lo que menos hacemos es enseñar,me siento,la mayoría de las veces,bombera apagando fuegos. Además,tengo niños muy disruptivos que hacen imposible la enseñanza,el poder hacer juegos,el poder aprender disfrutando,y eso me está robando la salud. A parte de esos tengo 3 TEA y otros 5 acnees,una persona para 28 niños y niñas. Si seguimos así no va a haber nadie que se quiera dedicar a la enseñanza,mucho tiene que cambiar la cosa. Es un trabajo que no está pagado (no me vengáis con vacaciones bla bla ba…). La salud mental de los docentes está,actualmente ,por los suelos.