Dado que no vives con tu hijo, no puedes saber lo que pasa, así que echarle la culpa solo a la novia es un poco aventurado.
Piensa que salir de casa es él gran desafío de la primera adultez y es posible que tu hijo quiera experimentar por sí mismo, hacer cosas nuevas y verse libre de tu tutela sin tener que estar pendiente de llamarte. No implica que no te quiera. Quizás tú estás proyectando sobre la novia tu Síndrome del Nido Vacío.
Yo te recomiendo que hables con él sin mencionar a la novia y sin tratarlo como a un crío, porque no lo es. Dile que sus reiteradas llamadas sin contestar té hacen sentir mal y preferirías pactar un par de llamadas a la semana (p. ej. martes y jueves, yo que sé) para mantener el contacto. Él primer año es el más duro porque los polluelos quieren volar. Luego, con el tiempo, la situacion tiende a normalizarse.
Sobre todo no té obsesiones, no le tiñas, no acuses a la novia sin evidencias, porque eso hará que él se cierre más. Demuéstrale que confías en él hablando como dos adultos del problema.
Ánimo!