Me sorprende la cantidad de padres y, sobre todo madres, que hacéis los deberes con vuestros hijos. A mí nunca me ayudaron, fundamentalmente porque yo no lo consenti, ni mis hermanos. Y también tuvimos profesores que explicaban mal, o poco, o días en los que era yo la que no atendía. Y después tenía que apañarme o los llevaba sin hacer y afrontaba las consecuencias.