Él sexo está muy mediado por la penetración y por él porno. Pero también es responsabilidad de la pareja hablar de lo que gusta, lo que no y consensuar los límites.
Ningún hombre nace con el don de adivinar lo que activa o pone burra a una mujer. Todo requiere aprendizaje, tacto, diversión. Por eso tenemos lenguaje y no somos bonobos. Si eres capaz de comerle la polla o poner el coño en la boca de alguien, también deberías poder hablar como adulta de sexo con ese alguien.
Dicho lo anterior, si tras varios intentos hay algo que no funciona, puede que la pareja no tenga química o haya falta de conexión emocional. Quizás entonces sí convenga cambiar de follamigo…
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