Ir al gimnasio es una hora de una mañana. Ir a la piscina, lo mismo. Clases de pintura, igual. Con cuatro hijos, ese señor debía ganar millones si podía tener una cocinera y una limpiadora a tiempo completo en la casa y que así su mujer se tocase el coño toda la mañana. No se porqué me da que no era el caso.
Por otro lado, llevamos mes y medio de cole. Mi hijo, con cinco años, de estas seis semanas ha faltado tres semanas, por estreptococos, infección respiratoria y neumonía, respectivamente. Perdí la cuenta de cuantas veces hemos ido en este tiempo al médico entre consultas y revisiones.
Yo tengo la suerte o la desgracia de ser freelance y teletrabajar, por lo que puedo, con mucho sacrificio, atender estás vicisitudes a base de reorganizar mi horario y rebajar mi capacidad de trabajo, pero esto no es viable en casi ningún trabajo. Me imagino si tuviera uno normal y sin familia cerca, iba a ser divertido pedirle al marido ingeniero viajero que reorganizase agenda para quedarse esos días en casa.
Cuanta mujer juzgando a lo loco lo bien que viven las demás, por favor