«Sinceramente no pensé que tan pronto tendría que preocuparme por estas cosas».
«Supongo que debería haber llamado antes a la puerta, pero es algo que hasta ahora no necesitaba y a lo que no estaba acostumbrada».
Aaaah, el momento en que golpea con todo el jamás haber puesto la pupila en textos sobre adolescencia y despertar sexual, para estar al tanto de que los niños un día dejan de serlo y no quedarnos con la quijada por el piso.
Si esto es real, haces un drama excesivo por algo que, aunque te sacudió, ni es ni será el fin del mundo. Sí, cariño. Ve y discúlpate con él, y dile que ya no serás una invasora de su privacidad e intimidad, y que tocarás a la puerta antes de entrar ahí, como hace toda persona educada en este planeta.