Cuando me mudé, había un gallo en el vecindario que cantaba toooodas las mañanas, el primer mes quería echarlo a la cazuela, después dejé de oirlo. Lo mismo me pasó con la trapa eléctrica del garaje, al par de semanas dejé de enterarme de cuando mi pareja se iba al trabajo… y lo mismo con las campanas del pueblo cuando pasaba el verano en casa de mi abuela.
Espera un poco a quejarte en la comunidad, que igual el bebé se acostumbra, y en dos o tres semanas ya no se entera.