Si te sientes mal con toda esta situación y necesitas un apoyo que no encuentras, háblalo con él.
Tu marido no es adivino, no está dentro de ti para saber qué necesitas un abrazo, un gesto bonito, una palabra o un beso… sabe que estás triste, vale… pero, no entiende nada más, no lo vive igual que tú, no conoce ese deseo insatisfecho ni lo conocerá jamás.
A veces nos sentimos mal y queremos que nuestra pareja «nos lo arregle», pero eso no funciona así porque los problemas internos requieren de un trabajo interno.