Más allá de la cuestión de “los cuernos” (que no digo que sea lo de más o lo de menos) me plantearía seriamente si la persona con la que comparto mi vida está en sintonía con mi forma de pensar y actuar ante el mundo.
Me hallo en ese debate conmigo misma en este momento de mi vida, sé que no es fácil. Pero tenemos que asumir que lo que no queremos para las demás tampoco puede ser para nosotras. O al menos esa es mi opinión.